Historia del templo
"En San Felicísimo, la historia no son solo piedras, sino las miles de oraciones
y bendiciones que han pasado por este altar."
La Parroquia de la Pasión, conocida popularmente como el Santuario de San Felicísimo, tiene un lugar privilegiado en la historia de Bilbao. Su origen se remonta al 11 de febrero de 1880, cuando los Padres Pasionistas fundaron en Deusto su primera casa en España: el Retiro de la Pasión. En aquel entonces, Deusto era una zona de anteiglesia, huertas y palacetes. Los Padres Pasionistas se instalaron inicialmente en una casa humilde, pero pronto levantaron el primer templo y convento.
El primer edificio era de estilo neogótico, mucho más tradicional que el actual. Fue proyectado por el arquitecto Basterra. Diseñado bajo el concepto de "retiro", buscaba ser un lugar de oración profunda apartado del bullicio, aunque Bilbao crecía rápido a su alrededor.
En 1886, el templo aún estaba terminándose cuando recibió las reliquias del santo (más infromación al final de la página). Esto cambió los planes ya que lo que iba a ser una capilla privada para los monjes se convirtió en un centro de peregrinación masiva.
Debido a la enorme afluencia de fieles, el primer templo tuvo que ser ampliado en varias ocasiones (destacando reformas en 1891 y 1918) hasta que, finalmente, se quedó pequeño para la devoción que generaba.
Hacia mediados del siglo XX, el antiguo templo neogótico se había quedado pequeño para la inmensa devoción a San Felicísimo. Deusto crecía, Bilbao se transformaba y la comunidad pasionista decidió que era el momento de levantar un templo que reflejara los nuevos tiempos: espacioso, luminoso y acogedor.
El actual Santuario, inaugurado el 13 de mayo de 1962, es obra del arquitecto Francisco Javier de Arístegui. Su diseño rompió con la estética tradicional para ofrecer una arquitectura funcional y simbólica:
Con capacidad para miles de personas, su diseño permite que todos los fieles tengan una visión directa del altar, eliminando las columnas que estorbaban en el templo antiguo.
La esbelta torre-campanario y la gran cruz que corona la fachada se convirtieron de inmediato en un punto de referencia visual en todo Deusto y la ría de Bilbao.
Se construyó una amplia cripta para facilitar las celebraciones diarias y mantener un espacio de oración más íntimo.
El cambio no fue solo arquitectónico, sino espiritual. El nuevo edificio fue diseñado para ser un espacio de asamblea, donde la comunidad pudiera reunirse no solo para la misa, sino para la vida social y caritativa que siempre ha caracterizado a esta parroquia.
El interior del templo cobra vida gracias al espectacular conjunto de vidrieras diseñado por la Casa Maumejean, una de las familias de maestros vidrieros más prestigiosas de Europa.
Más que simples ventanas, crean una atmósfera de recogimiento mediante un juego de luces azules, rojas y doradas que cambia según la hora del día.
A través de un estilo moderno y estilizado, las vidrieras narran los misterios de la Pasión de Cristo y la vida de los santos pasionistas, permitiendo que el fiel "lea" la historia de nuestra fe a través del color.
Hoy en día, el Santuario cumple una doble función: santuario y parroquia.
Miles de personas siguen acercándose al santuario para venerar las reliquias de San Felicísimo, buscar consuelo o participar en las tradicionales bendiciones.
También es la parroquia de referencia para los vecinos de Deusto, ofreciendo desde la formación en la fe hasta espacios de oración personal y comunitaria en sus grupos parroquiales.
Fieles al carisma Pasionista, la parroquia no cierra sus ojos ante las necesidades del mundo. De esta comunidad han nacido y se mantienen proyectos esenciales como:
Caridad "Guztiok Lagun": un grupo dedicado a la acogida y ayuda directa a personas en situación de exclusión, ofreciendo asesoramiento, alimentos y, sobre todo, escucha.
Acompañamiento: la pastoral de la salud realiza una labor silenciosa pero fundamental visitando a enfermos y ancianos en sus domicilios y hospitales.
Misión y solidaridad: a través de organizaciones como ADECO, la parroquia mantiene su vínculo con las misiones en la selva peruana y otros proyectos de cooperación internacional.
"Nuestra puerta está abierta 13 horas al día, no solo para que entres a rezar,
sino para que sientas que en Deusto nunca estás solo."
San Felicísimo
Custodiado por los Pasionistas desde 1886, San Felicísimo es un mártir de las catatumbas romanas cuya santidad, reconocida por la Iglesia tras el hallazgo de sus restos en 1830, echó raíces en Deusto por aclamación popular
Para hablar de San Felicísimo en Deusto, hay que distinguir entre el mártir histórico y la devoción popular, que es lo que realmente le ha convertido en "el santo de Bilbao".
La figura de San Felicísimo es, ante todo, un puente entre los primeros siglos del cristianismo y la fe viva de nuestro barrio. Aunque su vida nos queda lejana en el tiempo, su presencia en el Santuario es el corazón de nuestra comunidad.
Su historia está muy relacionada con los Pasionistas y con la parroquia.
Su nombre, Felicissimus, significa "muy feliz" o "el que posee la verdadera felicidad", un título que los primeros cristianos daban a quienes entregaban su vida por fe.
Sus restos fueron depositados originalmente en las catacumbas de Roma, donde permanecieron ocultos durante siglos. Las reliquias fueron descubiertas el 28 de enero de 1830 en las catacumbas de San Hipólito (Roma). El Cardenal Plácido Zurla, Vicario General de Roma, certificó su autenticidad y las entregó inicialmente a una familia noble italiana, los Laurentini.
En 1886, la familia Laurentini decidió entregar la custodia de las reliquias a la Congregación Pasionista. El entonces Superior General, el P. Bernardo María Silvestrelli, pensó que el mejor destino para el santo era la nueva fundación que acababan de abrir en Bilbao (Deusto) en 1880.
Al ser un mártir de los primeros siglos (siglo III), no pasó por un proceso de canonización tal como lo conocemos hoy con juicios de milagros y decretos papales modernos. En aquella época, el reconocimiento de la santidad se producía por aclamación popular y por el hecho del martirio, es decir, por dar la vida por la fe.
Su estatus como santo fue ratificado por la Iglesia tras el hallazgo de sus restos en 1830, cuando el Vaticano autorizó su culto público y el traslado de sus reliquias como "cuerpo santo" para la veneración de los fieles.
Más tarde, en 1911, la Iglesia aprobó oficialmente el Oficio y la Misa propia de San Felicísimo para su celebración litúrgica, consolidando su reconocimiento oficial en el santoral.
El 13 de mayo de 1886, el cuerpo del santo llegó al puerto de Bilbao a bordo del vapor Cabo Machichaco. Fue recibido con honores y trasladado en procesión hasta el recién estrenado templo de los Pasionistas. Desde aquel momento, lo que iba a ser una presencia discreta se transformó en un fenómeno de masas. Los vizcaínos conectaron de inmediato con la figura del joven mártir, convirtiéndolo en su protector.
Cada lunes del año, cientos de personas han acudido al santuario para pedir su intercesión, agradecer favores concedidos o simplemente pasar un momento ante su altar. Esta costumbre culmina cada año en la gran fiesta del Lunes de Pentecostés, el día grande de San Felicísimo, cuando Deusto se llena de flores, celebraciones y la tradicional bendición de objetos y familias.
A San Felicísimo no se le reza como a una figura lejana, sino como a un "vecino" que escucha. Su cuerpo, que descansa en una urna bajo el altar mayor, nos recuerda que la fidelidad y la alegría son posibles incluso en la dificultad.